En SIBO las listas generales fallan constantemente: lo que a uno le sienta fatal a otro no le hace nada. Lo único que funciona es ver qué te pasa a ti, y para eso hace falta registrarlo.
Registra lo que comes y la hinchazón, el dolor o lo que sea que notes. La app cruza las dos cosas y te enseña qué aparece una y otra vez antes de un mal rato, cuántas veces ha coincidido y con cuánta fuerza. Coincidencias, no veredictos: la conclusión la sacas tú.
Buscas un alimento y te dice qué se sabe de él en SIBO y por qué, con la fuente. Casi todo lo que hay aquí son avisos, y conviene decirlo claro: en esta condición la evidencia publicada es sobre todo de lo que da problemas, no de lo que ayuda.
El mismo alimento no se comporta igual cocido, crudo o enfriado, y la cantidad por porción manda tanto como el alimento. La app guarda la preparación, no solo el nombre.