Los ataques no salen de la nada: suelen venir detrás de algo. Registrar lo que comes es lo que permite encontrar tu desencadenante en vez de evitar una lista entera por si acaso.
Registra comidas y los episodios de dolor, y la app te enseña qué aparece antes una y otra vez, con cuántas coincidencias. Mucha gente descubre que lo suyo es la cerveza y no el marisco, o al revés.
No todo lo alto en purinas pesa igual, y la fructosa y el alcohol cuentan más de lo que la gente espera. Cada aviso trae su explicación y su fuente, para que sepas cuál te importa de verdad.
Anota cada medición y mírala en una línea con su rango. Es el número que decide si el tratamiento va bien, y verlo en tendencia dice más que el valor suelto de un día.