El tratamiento suele pasar por quitar alimentos y reintroducirlos de uno en uno, durante meses. Es un proceso largo donde lo que falla es el registro, no la voluntad.
Una bitácora con fecha de cada comida y de cada síntoma. Cuando toca decidir si un alimento se reintroduce bien, la respuesta está escrita en vez de recordada a medias.
Leche, trigo, huevo o soya aparecen en sitios que nadie espera. Buscas un alimento o un platillo y ves lo que lleva antes de comerlo.
Un perfil para él en la misma cuenta, y cada teléfono de la casa elige si quiere recibir sus avisos. Todo aviso lleva su nombre delante, para que nadie actúe sobre la persona equivocada.